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Elementos sobre la eficiencia

Competir con nosotros mismos para mejorar lo que hacemos

La eficiencia con que opera una organización multilateral de desarrollo como el BID suele medirse usando indicadores que dan cuenta del tiempo y el costo necesarios para suministrar productos y servicios.

Con los indicadores de eficiencia que se incluyen en el CRF 2012–2015 se busca medir procesos operativos clave (como las aprobaciones de estrategias de país y de proyectos y desembolsos de préstamos) que involucran numerosos actores (y factores) internos y externos. Es por ello que conviene proceder con prudencia al interpretar datos sobre el estado final del indicador, especialmente tratándose de aquellos relacionados con los ciclos cronológicos de los procesos y la eficiencia en función de los costos (véase el Recuadro 1.1 en el Capítulo 1 y el Recuadro 4.4).

A continuación se hace un análisis más detenido de los Indicadores 4.5.6, 4.5.8 y 4.5.9 del Gráfico D.5, en los que el Banco no alcanzó tres de sus cinco metas para los tiempos del ciclo cronológico.

Al final del período, el indicador sobre el tiempo requerido para entregar las estrategias de país (Indicador 4.5.6) era de 14,6 meses, muy por encima de la meta de seis meses. No obstante, dado el carácter colaborativo del proceso de elaboración de las mismas (que tiene una duración promedio de 10 meses), la meta de seis meses demostró ser poco realista.

Asimismo, el indicador del ciclo cronológico para el desembolso de préstamos con garantía soberana (Indicador 4.5.8) es un ejemplo más de las limitaciones que conllevan estos indicadores, dado que el desempeño depende no solo de la acción del Banco sino también de la de la agencia ejecutora de cada proyecto. Además, en las necesidades de desembolsos de un país influyen diversos factores externos, entre ellos las condiciones económicas imperantes o los cambios de prioridades que afecten la demanda de financiamiento del Banco para un proyecto dado, o el acceso a fondos de contrapartes.

Por último, si bien el tiempo de preparación de operaciones de préstamo sin garantía soberana (4.5.9) disminuyó durante el período, al final se situó en algo más de siete meses en 2015, un nivel que sigue excediendo la meta de seis meses.

Las ventanillas del sector privado del Banco lograron reducir a cinco días el tiempo que toma el primer desembolso para operaciones de préstamo sin garantía soberana, muy por debajo de la meta de 10 días (Indicador 4.5.10). A su vez, el tiempo de preparación de préstamos con garantía soberana (Indicador 4.5.7) se situó en 5,8 meses en 2015, una cifra muy inferior a la meta de ocho meses.

Estos indicadores de los tiempos del ciclo deben ser interpretados con cautela. En particular, los mismos capturan o bien los tiempos del ciclo relativos a la preparación o bien al desembolso de préstamos, de manera que no se ha logrado medir con ellos la eficiencia a un nivel más amplio en términos de todo el ciclo del proyecto. En tal sentido, acelerar este ciclo puede requerir en algunos casos dedicarle más tiempo al diseño del proyecto y así reducir la probabilidad de que surjan problemas durante su ejecución.

Gráfico D.5
Indicadores operacionales sobre la efectividad y la eficiencia 2015: Eficiencia

En cuanto a la eficiencia en función de los costos, los Indicadores 4.5.3 and 4.5.4 también han de interpretarse con cautela. Específicamente, en ambos indicadores el denominador depende de la demanda de financiamiento del BID, que, como en el caso del Indicador 4.5.8, también está determinada por una serie de factores ajenos al control del Banco.

El gasto administrativo por cada millón de dólares en préstamos aprobados (Indicador 4.5.3) cerró el período en un nivel de US$41.336, rebasando significativamente la meta de US$34.000. El presupuesto del Banco (numerador) no varió en términos reales entre 2014 y 2015. El aumento en este indicador obedeció a la contracción del volumen de aprobaciones (denominador) desde casi US$14.000 millones en 2013 y 2014 hasta US$11.300 millones en 2015.

Los gastos administrativos asociados a cada millón de dólares desembolsado descendieron considerablemente durante el período, cumpliendo así la meta de un máximo de US$45.000 (Indicador 4.5.4). La porción del presupuesto administrativo del Banco asignado a actividades directamente relacionadas con sus operaciones terminó el período en un 66% en 2015, lo que supuso el incumplimiento en dos puntos porcentuales de la meta del 68% (Indicador 4.5.5).

También cabe destacar que, en consonancia con su compromiso de movilizar recursos adicionales en apoyo de las actividades de desarrollo, el Banco superó la meta del Indicador 4.5.1 con respecto al cofinanciamiento. Durante el período 2012–2015, el Banco movilizó un total de US$14.800 millones en recursos adicionales. Sin embargo, no cumplió con la meta del Indicador 4.5.2 en cuanto al uso de fondos fiduciarios. La importancia que estos recursos movilizados han tenido en la promoción del progreso económico y social en toda la región se describe de forma pormenorizada en los informes sobre alianzas del Banco, los cuales pueden consultarse en www.iadb.org/Partnerships.