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Prioridad

Integración internacional competitiva regional y mundial

Tras el colapso del comercio mundial de 2009, y de un breve período de recuperación en 2010 y 2011, los países de América Latina y el Caribe han enfrentado un empeoramiento de sus términos de intercambio, sobre todo los exportadores de productos básicos. Entre tanto, el crecimiento del PIB de sus socios comerciales también se ha ralentizado: al modesto crecimiento del 2,1% PIB para los países de la OCDE — que ha mostrado escaso dinamismo desde 2011 — se suma la brusca desaceleración en los países en desarrollo, particularmente China. Estos factores explican el deterioro de los coeficientes de apertura al comercio exterior (véase el Indicador 2.4.1 en el Gráfico A.4). Para hacer frente a las condiciones económicas desfavorables derivadas de la economía global, la Región debe seguir impulsando una moderna agenda de comercio e integración a fin de reducir los costos comerciales y de transporte. Frente a estas circunstancias externas adversas, el comercio intrarregional en la Región ha mantenido una estabilidad relativa (véase el Indicador 2.4.2 en el Gráfico A.4). Las exportaciones dentro de la Región han sido más diversas, más estables en su composición y más concentradas en las manufacturas que las exportaciones hacia otras regiones. Aunque la caída en los precios de los minerales ha afectado recientemente los flujos de inversión extranjera directa (IED) en el sector, estos siguen siendo, en términos generales, muy importantes para la Región y han mantenido un ritmo estable (véase el Indicador 2.4.3 en el Gráfico A.4).

Para cuatro de los cinco indicadores de productos del CRF relativos a esta prioridad se alcanzaron las metas (Gráfico B.4), con contribuciones de más de 200 proyectos en los 26 países prestatarios. Solo en el Indicador 3.4.5 (Volumen de movilización efectuada por proyectos y compañías financiados sin garantía soberana) no se cumplió la meta en 2015. Durante los últimos cuatro años, a este indicador se le hizo seguimiento mediante el “costo total del proyecto menos financiamiento del BID” al cierre financiero del mismo (totalizando US$17.900 millones en 2015) para reflejar mejor los fondos que eventualmente se comprometieron para la Región. Sin embargo, dado que este indicador se estableció originalmente en términos de aprobaciones, este año, el DEO reporta el “costo total del proyecto menos el financiamiento del BID” al momento de la aprobación (totalizando US$26.900 millones) para medir de forma más precisa el progreso hacia la meta original de US$31.200 millones. La brecha observada entre compromisos y aprobaciones se atribuye en su mayoría a varias transacciones que cerrarán con posterioridad al 31 de diciembre de 2015.

Las Historias 2.9 y 2.10 ilustran el alcance de los proyectos que contribuyeron a este sector prioritario. La Historia 2.9 presenta una operación del sector privado que movilizó recursos mediante una estructura de financiamiento novedosa (Indicador 3.4.5), lo cual hizo posible la construcción de la mayor central hidroeléctrica de Costa Rica. Por su parte, la Historia 2.10 ilustra una de varias formas en que una iniciativa Mesoamericana contribuyó a alcanzar el Indicador 3.4.3 (Proyectos transfronterizos y transnacionales apoyados). Esta iniciativa simplificó los procedimientos para el transporte de bienes por la frontera de El Salvador mediante la sistematización de procesos, lo cual permitió completar el paso de un lado a otro en tan solo unos minutos.

Gráfico A.4
Objetivos regionales de desarrollo:
Integración internacional competitiva a nivel regional y mundial
Gráfico B.4
Contribución de los productos a los objetivos 2012–2015:
Integración internacional competitiva a nivel regional y mundial

Historias de Desarrollo

Historia 2.9
Un paso adelante hacia la carbono neutralidad

Historia 2.10
Comercio sin fronteras