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Enfoques alternativos para responder a las necesidades de la Región

Iniciativa de banda ancha

En un estudio realizado por el BID en 2002 se concluía que, con un incremento promedio del 10% en la penetración de servicios de banda ancha en América Latina y el Caribe, el PIB crecería en un 3,2%, la productividad en un 2,6% y se crearían 67.000 nuevos empleos. Sin embargo, la Región no disfrutaba (y aún no disfruta) de estos beneficios debido a su limitado acceso a la banda ancha.

Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, hasta 2012 los países de la OCDE tenían cinco veces más líneas fijas de banda ancha por cada 100 habitantes (30) que los países de América Latina y el Caribe (6,2). Las diferencias son aún mayores si se analizan estos datos individualmente por país.

La brecha en el acceso a la banda ancha persiste en tres niveles: (i) entre la Región y los países de la OCDE; (ii) entre los países de la Región, con profundas diferencias en los índices de penetración y la magnitud del problema, y (iii) entre núcleos urbanos y zonas rurales en un mismo país.

En 2013, el Banco aprobó la Iniciativa de Banda Ancha con el ánimo de reducir la brecha en el acceso a estos servicios en América Latina y el Caribe y como respuesta a la creciente demanda de cooperación técnica en este ámbito en la Región.

Para abordar esta temática, la Iniciativa de Banda Ancha promueve un entorno institucional y normativo que favorece la competencia y la inversión con miras a aumentar la velocidad de acceso y el uso de servicios de internet de banda ancha en la Región. La iniciativa cuenta con un marco conceptual sustentado en cuatro pilares que representan los mayores desafíos de la Región: (i) desarrollo de políticas públicas; (ii) articulación de un marco normativo estratégico; (iii) despliegue de infraestructura, y (iv) formación de capacidad.

En el marco de la iniciativa se han elaborado hasta la fecha 56 proyectos de cooperación técnica financiados con recursos del Capital Ordinario (mediante el Fondo de Banda Ancha del Banco) y recursos de otras fuentes como el Fondo Coreano. Con los recursos para estos proyectos, cercanos a los US$23 millones, se han financiado proyectos regionales en la Comunidad Andina, en Centroamérica y el Caribe y en el conjunto de la Región, además de proyectos específicos en Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y la República Dominicana.

La iniciativa ha arrojado siete resultados principales: (i) planes nacionales de banda ancha para 17 países; (ii) desarrollo de un índice de banda ancha para la Región (DigiLAC) que centraliza la información sobre retos, oportunidades y margen para el desarrollo de la banda ancha; (iii) un centro de capacitación en banda ancha para los países centroamericanos y la República Dominicana (CEABAD) en el cual se imparten cursos especializados para funcionarios de gobierno sobre temas específicos de banda ancha; (iv) diversos eventos de cooperación Sur Sur y de innovación, como el Hackathon digiLAC4; (v) dos foros ministeriales en los que se examinaron desafíos en materia de acceso, asequibilidad y formación de capacidad para el desarrollo de la banda ancha; (vi) un manual de políticas de banda ancha para América Latina y el Caribe desarrollado conjuntamente con la OCDE, y (vii) una operación de préstamo destinada a incrementar la conectividad en Nicaragua. Además, el Banco sirvió de intermediario imparcial para promover y facilitar el diálogo entre gobiernos y agentes del sector privado para impulsar la banda ancha en la Región.

Hasta hoy, todos los recursos se han canalizado hacia el objetivo de mejorar la oferta, ya que una adecuada infraestructura de banda ancha es esencial para potenciar la demanda de este servicio. En países donde existe una buena base de infraestructura de este tipo, el Banco continúa trabajando con sus socios en el diseño de soluciones innovadoras en esferas como cibersalud, educación virtual y gobierno electrónico.