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Enfoques alternativos para responder a las necesidades de la Región

Iniciativa ciudades emergentes y sostenibles

La región de América Latina y el Caribe es una de las más urbanizadas del mundo: 80% de su población vive en las ciudades. En el caso de sus habitantes pobres, el 66% vive en las áreas urbanas. Aunque por mucho tiempo el Banco ha financiado proyectos en las ciudades más grandes de la Región, otro elemento del proceso de urbanización — el crecimiento de las ciudades intermedias — plantea actualmente una oportunidad para adoptar una visión dinámica e intersectorial de la planificación urbana.

Con una población de entre 100.000 y 2 millones de habitantes, las ciudades intermedias se han convertido en polos de nueva inversión y desarrollo económico en América Latina y el Caribe. Estas ciudades generan el 25% del PIB regional, y en algunos países su contribución a la economía nacional es aún mayor. Por ejemplo, la Ciudad de Panamá representa el 50% del PIB total, aunque solo alberga el 37% de la población del país.

No obstante, el crecimiento de estas ciudades también plantea nuevos retos. Gran parte de su expansión no ha sido planificada y es dispersa, lo que agrava la segregación social de los pobres debido al desafío de ampliar la infraestructura pública y los servicios sociales hacia franjas urbanas cada vez más extensas. Tomados en conjunto, estos factores hacen que sea sumamente difícil elevar la calidad urbana y los estándares de vida, lo cual a su vez alimenta el círculo vicioso de la pobreza al limitar el acceso a oportunidades.

La Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles del BID (ESCI por sus siglas en inglés) fue concebida en 2011 con varios fines: hacer frente a estos desafíos a través de donaciones de asistencia técnica para evaluar la calidad urbana y la sostenibilidad de una manera integrada a través de 120 indicadores; realizar tres estudios de línea de base (un inventario de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), una evaluación sobre el riesgo de desastres naturales, y un análisis de los patrones de desarrollo urbano); y llevar a cabo un proceso de priorización con la participación de múltiples actores. Con tales insumos es que en esta iniciativa se trabaja con cada ciudad para diseñar un plan de acción en el que se identifiquen las intervenciones críticas para el desarrollo urbano sostenible. La iniciativa opera actualmente en 71 ciudades de la Región y solo le falta un país para alcanzar su objetivo de operar en todos los que son miembros prestatarios del BID.

La metodología de planificación urbana integral y multisectorial de la iniciativa, junto con las intervenciones que han sido priorizadas, se utilizan para llevar a cabo estudios de preinversión que permiten hacer frente a los obstáculos que limitan el crecimiento sostenible de las ciudades emergentes. Estos estudios detallados ayudan a diseñar las políticas y las obras que tienen el potencial de mejorar la calidad y sostenibilidad de los servicios urbanos, fortalecer la seguridad ciudadana, proteger el medio ambiente, mejorar la gestión de los recursos naturales y la mitigación y adaptación al cambio climático, tanto en el ámbito local como — cada vez más — en el metropolitano.

La Iniciativa de Ciudades Emergentes ha beneficiado a los gobiernos locales mediante el fortalecimiento de su capacidad técnica y facilitación del diálogo de políticas públicas. También ha permitido que la sociedad civil ponga en marcha sistemas donde los ciudadanos son responsables de la supervisión del desempeño local de los indicadores de sostenibilidad urbana y de proyectos. Es importante destacar que esta iniciativa ha dado acceso tanto a los bancos internacionales de desarrollo como a los nacionales, a una cartera potencial de proyectos de alto impacto que puedan decidirse a apoyar. Gracias a este valor agregado, la iniciativa ha logrado ampliar su influencia y se ha convertido en un bien público para la Región. Mediante el establecimiento de alianzas con una variedad de agencias de desarrollo local, se han suministrado fondos para reproducir la metodología sin el apoyo financiero del Banco.

Más aún, muchas de las ciudades que han completado su plan de acción han comenzado a desplegar intervenciones ligadas a la programación de operaciones regulares del Banco. Los 23 préstamos que tienen relación con la labor de la iniciativa están en etapa de diseño o aprobación y suman un total de US$1,48 mil millones. Además, la iniciativa ha desempeñado un papel importante como campo experimental donde el Banco puede ensayar nuevas ideas por las que diferentes sectores han abogado desde hace varios años para poder adaptarse a la velocidad de los cambios tecnológicos, así como a las incertidumbres derivadas de fenómenos como el cambio climático. Como parte de la nueva División de Desarrollo Urbano y Vivienda, y dentro del Sector de Sostenibilidad y Cambio Climático, el Programa de Ciudades Sostenibles y Emergentes continuará trabajando para reducir la brecha de financiación de infraestructura con el objeto de apoyar el crecimiento y la innovación en las ciudades para que sean tanto inclusivas como sostenibles.

Para mayor información, consulte la página web de la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles.