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Historia 2.6

Promoviendo la productividad

Continua mejora de la innovación empresarial en Argentina

Una de las principales formas de aumentar la productividad consiste en apoyar y promover empresas innovadoras que, además de ofrecer nuevos productos y servicios a los consumidores y a otras compañías, también generen nuevos empleos y contribuyan a modernizar las estructuras productivas.

En Argentina, el 40% de las empresas manufactureras de 10 o más empleados no realizan ninguna actividad considerada innovadora, según el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT) de ese país, y solo en el 13% existe algún tipo de unidad formal de investigación y desarrollo. La inversión interna de las empresas argentinas en investigación y desarrollo apenas representa el 0,25% de las ventas, una cifra que en los países de la OCDE supera el 2%. Estos bajos niveles de inversión privada en innovación se asocian con fallas de mercado originadas en asimetrías de información entre empresas e inversionistas, así como con la falta de coordinación entre las compañías y los centros de generación de conocimiento. A lo anterior se suma el escaso uso de sistemas de protección de la propiedad intelectual por parte de las empresas locales.

En 2009, el MINCYT y el BID lanzaron conjuntamente la iniciativa Programa de Innovación Tecnológica por un valor de US$100 millones para promover la innovación en las pequeñas y medianas empresas (PyME). La iniciativa ofrece instrumentos de financiamiento como préstamos y donaciones no reembolsables, destinados a cofinanciar proyectos empresariales de desarrollo y modernización de tecnologías.

Valiéndose de estos instrumentos, unas 550 PyME implementaron proyectos entre 2010 y 2014. De esas empresas, más del 60% desarrolló nuevos productos y procesos, y más del 30% modernizó sus procesos de organización y comercialización. Por ejemplo, algunas de ellas modificaron sus procedimientos y prácticas comerciales (organización) o cambiaron el diseño, la presentación o el posicionamiento de sus productos (comercialización).

Es posible categorizar algunos de los logros en materia de innovación según el tipo de instrumento de financiamiento usado. Las operaciones no reembolsables, con las que se financiaron actividades de investigación y desarrollo, se centraron en el desarrollo de nuevos productos (74% de las empresas), más que de nuevos procesos (60%). En cambio los recursos de préstamos, que financiaron principalmente la compra de maquinaria y equipos nuevos, contribuyeron a la innovación de procesos (69% de las empresas), más que de productos (62%). Globalmente, los resultados de ambos mecanismos de financiamiento se asociaron con una intensa actividad inversora; así, los beneficiarios de operaciones no reembolsables y de préstamos invirtieron respectivamente el 4,1 y el 2,48% de sus ventas en actividades innovadoras.

Estos cambios en el comportamiento de las empresas innovadoras apoyadas por donaciones y préstamos mejoran su rendimiento productivo. Según la última encuesta de innovación realizada por el MINCYT, las empresas innovadoras se distinguen de las no innovadoras por la creación de puestos de trabajo con mejores calificaciones y mayores niveles salariales y de productividad. Por ejemplo, las diferencias en los salarios y la productividad entre las primeras y las segundas son de un 6 y un 12% respectivamente.

Desde 2010 se han usado instrumentos nuevos y mejorados para cofinanciar proyectos en cinco sectores prioritarios: agroindustria, medio ambiente, salud, desarrollo social y energía renovable. Estos nuevos instrumentos respaldan la innovación para proyectos en mayor escala, que son fruto de la asociación entre empresas y centros de investigación.

Si bien persiste un “déficit de innovación” en las empresas argentinas, actualmente cabe esperar un cambio en esta situación si la capacidad institucional y las políticas públicas siguen evolucionando como lo han hecho en los últimos años. El caso de Argentina ilustra la importancia de conjugar continuidad del financiamiento y perfeccionamiento, es decir, de continuar mejorando los mecanismos de financiamiento (como préstamos y donaciones no reembolsables) que están contribuyendo eficazmente a estimular la innovación en las PYME, y simultáneamente, seguir afinando las políticas públicas mediante el diseño de instrumentos acordes con los nuevos desafíos.

Historia por:
Pablo Angelelli, especialista líder en ciencia y tecnología en la División de Competitividad e Innovación del BID.

Esta historia sobre resultados se basa en el informe de terminación del proyecto con garantía soberana AR-L1073, que cerró en junio de 2015.

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