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Historia 2.5

Vacas y kilovatios

Electricidad para generar nuevas oportunidades

Cada día a las 4 de la madrugada, las mujeres de las comunidades de Prado 1 y 2 en la provincia ecuatoriana de Pichincha se envuelven en sus chales, se colocan el sombrero bombín y salen a guiar a sus vacas hacia los pastizales en las laderas.

El ordeño de las vacas dos veces al día es una tarea difícil y fatigante, y hasta hace poco no muy rentable, ya que las comunidades carecían de equipos para refrigerar y almacenar la leche. Por consiguiente, en vez de disfrutar del producto de su trabajo, las familias tenían que descartar parte de la leche producida. Peor aún, gran parte de las magras utilidades obtenidas iba a parar a los intermediarios que poseían los tanques de almacenamiento y refrigeración necesarios para conservar la leche fresca hasta su llegada a las plantas de procesamiento.

Esto empezó a cambiar en mayo de 2012, cuando el BID otorgó al gobierno de Ecuador un préstamo de US$40 millones para un proyecto encaminado a ofrecer servicios de electricidad de calidad a comunidades rurales y zonas urbanas marginadas mediante la instalación de 3.871 km de líneas eléctricas. De este modo, las comunidades pudieron modernizar su producción con ayuda del proyecto. Las nuevas conexiones eléctricas facilitaron el desarrollo de iniciativas tan diversas como la molienda de granos, la esquila de ovejas, el lavado y secado de lana, instalaciones de acopio de leche, talleres de costura y microempresas artesanales, todo lo cual se tradujo en nuevas oportunidades de generación de ingresos.

Para los productores de leche de la provincia de Pichincha — en su mayoría mujeres —, el proyecto ha significado un cambio drástico en su actividad cotidiana. Gracias al suministro eléctrico en su comunidad, y a la financiación y asistencia técnica ofrecidas a través del proyecto, los productores disponen ahora de un centro certificado de acopio de leche que permite refrigerar 3.000 litros. El centro cuenta asimismo con un pequeño laboratorio para evaluar la calidad de la leche.

Asimismo, más de 200 familias de estas comunidades han recibido cursos de capacitación en prácticas higiénicas de ordeño que cumplen con las normas establecidas por el centro comunitario de acopio de leche. La capacitación ha sido clave para aumentar el ingreso de las familias beneficiarias, las cuales sostienen que ya no dependen de los intermediarios para vender su producción; ahora su cooperativa negocia el precio de la leche y la vende directamente a las plantas de procesamiento. Además de un aumento del 21,5% en sus ingresos, esto ha permitido lanzar otras iniciativas de comercialización de nuevos productos lácteos.

Historia por:
Jesús Tejeda, especialista senior en energía en la División de Energía del BID.

Esta historia sobre resultados se basa en el informe de terminación del proyecto con garantía soberana EC-L1087, que cerró en diciembre de 2014.

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