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Capítulo 1

Seguimiento de resultados para una mayor efectividad en el desarrollo

En 2010, la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó su Noveno Aumento General de Capital (Noveno Aumento o IDB-9) con el fin de reforzar su capacidad financiera para respaldar el desarrollo económico y social en América Latina y el Caribe. Junto con este incremento de recursos financieros, el Banco formuló una estrategia dirigida a materializar su visión para los próximos años. Para tal efecto identificó los desafíos de desarrollo más apremiantes de la Región y los ámbitos en los que el BID podía apalancar sus ventajas comparativas para dar mayor efectividad a las intervenciones que respalda. Esta visión, y los desafíos y objetivos conexos, se articularon en lo que pasó a ser la Estrategia Institucional del Noveno Aumento, al tiempo que se estableció el Marco de Resultados Corporativos para el período 2012–2015 (CRF 2012–2015) como el instrumento designado para medir los avances del BID en su implementación.

En paralelo con el Noveno Aumento, el BID adoptó un conjunto de medidas para aumentar su capacidad de respuesta, eficiencia, transparencia y rendición de cuentas, es decir, para convertirse no solo en “un Banco más grande” sino también en “un Banco mejor”. La introducción del CRF fue un elemento fundamental de estas reformas, al permitir que la institución comenzara a rendir informes sobre la contribución de productos específicos a objetivos regionales selectos. Esto hizo que el IDB-9 fuera diferente a otros incrementos de capital anteriores, en los cuales el seguimiento y la rendición de informes se enfocaban en los volúmenes de préstamos para mandatos específicos como la reducción de la pobreza y la equidad social, y en el otorgamiento de préstamos a los países más pobres de la Región.

El CRF puede pensarse entonces como la piedra angular de los esfuerzos del BID dirigidos a realizar una gestión por resultados, sustentada en las diferentes herramientas del Marco de Efectividad en el Desarrollo (véase el Capítulo 4). El ejercicio de 2015 marcó el fin del período de rendición de informes previsto en el CRF 2012–2015, y constituye una ocasión propicia para reflexionar sobre los resultados alcanzados mediante las intervenciones apoyadas por el BID, y también sobre lo que funcionó bien (y lo que no). Si bien la presente edición del Panorama de la Efectividad en el Desarrollo (DEO por sus siglas en inglés) difiere de las de años anteriores al repasar de modo integral los resultados del Banco en un lapso de cuatro años, conserva su esencia como instrumento que examina tanto los éxitos como las fallas que ha registrado el BID durante el proceso, incluyendo aquellas relacionadas con el diseño de indicadores útiles acompañados de un conjunto de metas robusto y con sus respectivas líneas de base para medir su desempeño (véase el Recuadro 1.1).

Extraer enseñanzas sobre lo que no ha funcionado en el pasado puede ayudar a que una organización mejore continuamente. Para el BID, este aprendizaje sobre sus fallas ayuda a robustecer sus productos, servicios y procesos internos. Se trata pues de un proceso constructivo que implica pensar con una mente abierta y flexible, e innovar para desarrollar soluciones acordes con los complejos desafíos de desarrollo que enfrenta la Región. En últimas, este aprendizaje permite al Banco mejorar lo que hace y cómo lo hace para convertirse en un socio más efectivo y eficiente de sus países miembros.

En consonancia con lo expresado, el BID comenzó una tradición en el DEO 2013 de reflexionar abiertamente sobre sus fallas. Sin embargo, dado el alcance del DEO 2015 la palabra “falla” adquiere un significado mucho más específico:

To what extent did the Bank meet its CRF targets for 2012–2015?

  1. ¿Hasta qué punto logró el Banco las metas consignadas en el CRF 2012–2015?
  2. ¿Qué tan idóneo fue el diseño de esta herramienta de medición de resultados?
  3. ¿Qué enseñanzas extrajo el Banco al evaluar proyectos ya finalizados, y cómo están incidiendo las lecciones aprendidas durante el cuatrienio 2012–2015 en el programa de trabajo del Banco para los cuatro años siguientes?

A fin de examinar los resultados del Banco durante el período 2012–2015, resulta útil revisar las prioridades establecidas en la Estrategia Institucional del Noveno Aumento, las cuales definían parte de la estructura del CRF 2012–2015.

Para cuando se hizo evidente la necesidad de Noveno Aumento de Capital del BID, la Región había vivido más de una década de importantes avances económicos y sociales, materializados en la reducción de los índices de pobreza, en la consolidación de la democracia y, en varios países, en una mejor distribución de los ingresos. Todos estos factores se plasmaron en avances considerables, si bien parciales, hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Por otra parte, aunque la crisis financiera internacional de 2008 fue una de las mayores conmociones sistémicas que hayan afectado a la Región, la mayoría de sus economías lograron afrontarla en mejores condiciones que otras regiones y lograron mantener el gasto en áreas tan importantes como la protección social. Lo anterior fue el resultado, en parte, al trabajo previo del Banco en instituciones de regulación y supervisión financiera, marcos de política fiscal y monetaria, y otras áreas afines.

Con todo, y pese a estas mejoras notorias, la Región seguía precisando apoyo para superar un conjunto de problemas estructurales de largo plazo tales como la marcada desigualdad en la distribución de ingresos, la profunda brecha de productividad con respecto a otras regiones emergentes, una integración desigual en la economía mundial, y la exclusión social que afecta desproporcionadamente a algunos segmentos de la población como las mujeres y otros grupos históricamente excluidos, entre ellos las comunidades indígenas y los afrodescendientes.

A partir de estos desafíos, en la Estrategia Institucional se definieron las siguientes áreas prioritarias generales para guiar las acciones del Banco: (i) política social para la equidad y la productividad; (ii) infraestructura para la competitividad y el bienestar social; (iii) instituciones para el crecimiento y el bienestar social; (iv) integración competitiva, internacional a nivel regional y mundial, y (v) protección del medio ambiente, respuesta al cambio climático, promoción de la energía renovable y robustecimiento de la seguridad alimentaria. Asimismo, mediante 20 Documentos de Marco Sectorial, aprobados entre 2013 y 2015 se elaboraron lineamientos que, con base en la experiencia del Banco, expresan claramente qué debe lograr el BID en un sector específico. El CRF 2012–2015 comprendió cuatro niveles de indicadores:

  • Cuadro A: Indicadores de Objetivos regionales de desarrollo. Estos dan cuenta de los avances de la Región en materia de desafíos de largo plazo para cada una de las cinco áreas prioritarias. Estos indicadores representan medidas del desarrollo que reflejan una variedad de factores externos a las intervenciones apoyadas por el BID, y por lo tanto se incluyen únicamente con fines de contextualización.
  • Cuadro B: Contribución de los productos a los Objetivos regionales de desarrollo. Estos indicadores permiten determinar y supervisar la contribución directa del Banco (productos o servicios derivados de las actividades de los proyectos) al logro de los Objetivos regionales de desarrollo.
  • Cuadro C: Indicadores del programa de préstamo. Estos capturan el apoyo financiero del Banco en cuatro áreas: (1) apoyo al desarrollo en países pequeños y vulnerables; (2) reducción de la pobreza y mejoramiento de la equidad; (3) cambio climático, energías sostenibles (incluyendo las renovables) y sostenibilidad medioambiental, y (4) fortalecimiento de la cooperación e integración regionales.
  • Cuadro D: Efectividad y eficiencia operacionales. Estos indicadores dan cuenta de las dimensiones asociadas al desempeño del Banco en términos de la efectividad de sus intervenciones, su eficiencia y su gestión de recursos humanos, sobre todo en lo que compete a la igualdad de género y la presencia técnica en el terreno.

En lo que sigue, esta estructura permitirá hacer una síntesis de los resultados del Banco durante el período 2012–2015.

En el Capítulo 2 se presenta una visión general de los resultados obtenidos en cada una de las cinco prioridades sectoriales y una selección de plataformas temáticas del BID que abordan otros desafíos emergentes de la Región.

En el Capítulo 3 se recogen los resultados de evaluaciones recientes sobre proyectos apoyados por el BID y se ilustra de qué modo se han tenido (o no) impactos en la práctica, así como las lecciones aprendidas en ese proceso.

En el Capítulo 4 se examina la capacidad de respuesta del BID frente a sus clientes, tanto para satisfacer la demanda de recursos del Banco como para atender a las solicitudes de las partes interesadas. Estas consideraciones abarcan “cómo” el BID realiza su labor, esto es, el grado de efectividad de sus operaciones y la eficiencia con que funciona la institución, entre otros aspectos pertinentes.

El Capítulo 5 cierra el análisis de los avances logrados en el ciclo del CRF 2012–2015 con la mira en el próximo cuatrienio. Allí también se describe el proceso mediante el cual el Banco preparó su Actualización de la Estrategia Institucional (UIS por sus siglas en inglés) para el período 2016–2019 y las lecciones aprendidas a partir del uso de su primer CRF.

Uno de los compromisos emanados de la UIS es el de mejorar la coordinación entre las operaciones de los sectores público y privado a través de una Visión Renovada de este último. A la luz de la consolidación de las actividades del sector privado en la Corporación Interamericana de Inversiones (CII) a 1º de enero de 2016, la UIS cubre a todo el Grupo del BID, es decir, al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la CII, y al Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) (Recuadro 1.2)1.

Dado que este DEO representa el final del período de rendición de informe del CRF 2012–2015, se refiere únicamente al BID tal y como existía hasta finales de 2015 (incluyendo las actividades del Departamento de Financiamiento Estructurado y Corporativo y el Sector de Oportunidades para la Mayoría). Se anticipa que en los DEO futuros se rinda informe sobre todo el Grupo del BID.